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Ángeles y Demonios del Terremoto
Por José Álvarez
Ex Seremi de Educación
Viernes, 05 de Marzo de 2010
El cataclismo que asoló a Chile el fin de semana no solo nos ha mostrado la destrucción material que pueden provocar las fuerzas de la naturaleza, sino que también ha permitido observar los diversos comportamientos humanos en situaciones extremas.
Es muy común que los seres humanos en los momentos más exultantes o más angustiantes de sus vidas saquen a relucir su verdadera personalidad. Algunos aparentemente anodinos se convierten en héroes y otros en villanos. En los momentos de regocijo mientras algunos celebran cantando y bailando, otros aprovechan de destruir o robar. En los momentos de desgracia, mientras la mayoría se muestran generosos y solidarios, los menos aprovechan para dar rienda suelta a sus resentimientos, se dedican a saquear y destruir la propiedad pública o privada. Los que actúan positivamente se les puede catalogar (guardando la expresión) de ángeles y los otros de demonios.
A través de los medios de comunicación hemos visto actuar como demonios: A los grupos de diversos sectores sociales saqueando y destruyendo la propiedad pública y privada. A personalidades de la actual oposición queriendo sacar provecho político de la desgracia de sus conciudadanos. A algunos medios de comunicación que en vez de informar, levantar el ánimo y ayudar orientar a las autoridades y opinión pública se han dedicado a mostrar y repetir hasta el hastío lo más negativo de la catástrofe.
A los inconcientes y egoístas que amparados en su poder económico, en un saqueo legal, colapsaran los servicentros y supermercados para proveerse más de lo necesario de artículos de primera necesidad, sin importarles que otros quedaran sin nada.
A los comerciantes y empresarios de los medios de transporte que aprovechándose de la desgracia ajena, subieron los precios de los productos o pasajes. A los empresarios de la construcción que para ahorrar costos construyen con materiales deficientes y contratan trabajadores a trato que hacen las cosas apurados y a medias. A los que añoran la intervención violenta de las Fuerzas Armadas contra el pueblo y no de colaboración como lo sugiere la Presidenta. A los que critican cómodamente sentados en sus casas a las autoridades por no hacer lo que debe ser tarea de todos.
A través de los medios de comunicación hemos visto actuar como ángeles: A los bomberos, especialmente a los que arriesgando sus vidas intentan sacar a los atrapados en edificios derrumbados. A los civiles e integrantes de las fuerzas armadas, carabineros e investigaciones, que a pesar de sus propios miedos y dolores colaboran con su prójimo en problemas.
A la niña que toco la campana en Juan Fernández lo que alerto y salvó las vidas de sus vecinos. A las personas que perdieron la vida por salvar a sus familiares y amigos. A los comerciantes empresarios que no se han aprovechado del dolor ajeno para lucrar. A los periodistas y medios de comunicación que sin sensacionalismo han tratado de informar en forma objetiva y constructiva.
A las personas que a pesar de su dolor y hambre se negaron a robar. A los que hurtaron solo lo indispensable para sobrevivir y no se dejaron tentar por el robo de objetos superfluos. A los que ayudan anónimamente a su prójimo. A las autoridades actuales y por venir que han dejado de lado sus rencillas para ponerse al servicio de sus conciudadanos. A los que esperan con paciencia y sin rencor la ayuda solidaria. A usted que está seguro que los ángeles son más que los demonios y que no se deja atemorizar y engañar por estos últimos.
José Álvarez Lara.
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